El fin del mundo que conocíamos

La transición hacia un mundo multipolar exige mayor prudencia diplomática y estrategias energéticas diversificadas.

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Victor Manuel Grimaldi Céspedes.

Victor Manuel Grimaldi Céspedes.

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Santo Domingo.– Mucho de lo que hoy acontece en Medio Oriente, en los mercados energéticos y en la arquitectura de poder global parece estar descrito con anticipación en el libro "El fin del mundo es solo el comienzo", de Peter Zeihan, best seller listado por The New York Times.

Orden internacional post 1945 y su sostenibilidad

Leí ese libro hace tres años y de vez en cuando lo repaso.

No porque el autor haya profetizado fechas ni conflictos específicos, sino porque comprendió algo más profundo: el orden internacional construido después de 1945 no era eterno.

Durante ocho décadas, el sistema global funcionó bajo una premisa central: Estados Unidos garantizaba las rutas marítimas, protegía el comercio internacional y sostenía un entramado de alianzas que permitía a Europa, Japón y más tarde a China prosperar bajo un paraguas de estabilidad estratégica.

Ese sistema redujo guerras entre grandes potencias, expandió el comercio y permitió la globalización energética.

Pero ese equilibrio tenía un costo político y militar que muchos en Washington cuestionaban.

Cuando la potencia garante actúa de manera unilateral, la red pierde cohesión. Entonces reaparecen viejas fuerzas: competencia regional, nacionalismos energéticos y reconfiguración de alianzas, y guerras.

Conflicto energético y geopolítica actual

Lo que observamos actualmente —la guerra en expansión, las amenazas sobre el Estrecho de Ormuz, la volatilidad del petróleo, las preocupaciones de China e India— no es simplemente un conflicto militar.

Es la manifestación de una fractura

estructural en el sistema que ordenó el mundo desde la Segunda Guerra Mundial.

El petróleo vuelve al centro de la escena. No solo como mercancía, sino como instrumento geopolítico.

China depende de importaciones energéticas masivas; la India también. Si el Golfo Pérsico se convierte en un espacio inestable o militarizado, Asia siente el impacto inmediato.

Estados Unidos, hoy más autosuficiente energéticamente que hace décadas, actúa el tablero desde una posición distinta a la de 1973 o 1991.

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La tesis de Zeihan sostiene que la globalización no era una ley natural, sino una decisión estratégica.

Si esa decisión cambia, el mundo se regionaliza. Las cadenas de suministro se fragmentan.

Las alianzas se redefinen. Los equilibrios se endurecen.

No estamos necesariamente ante el fin del mundo. Estamos ante el fin del mundo que conocíamos.

Alemania y Japón fueron reconstruidos tras 1945 bajo tutela estratégica estadounidense.

La Unión Soviética colapsó en 1991, pero el sistema global sobrevivió porque la arquitectura marítima y comercial permaneció intacta.

Hoy la situación es distinta: la competencia es multipolar, la interdependencia tecnológica es más profunda y el conflicto energético tiene impacto inmediato en la inflación, la estabilidad política y la cohesión social en múltiples continentes.

    En este escenario, la pregunta central no es si un régimen cae o sobrevive.

    La pregunta es si el orden internacional logra reconfigurarse sin desintegrarse.

    Para América Latina y el Caribe, incluyendo a la República Dominicana, esta transición no es lejana.

    Los precios del petróleo afectan economías abiertas; la inestabilidad global altera flujos comerciales, turismo, inversión y cadenas logísticas.

    Un mundo más fragmentado exige mayor prudencia diplomática, diversificación energética y claridad estratégica.

    El fin del mundo que conocíamos puede ser también el comienzo de una nueva etapa.

    Pero esa etapa no estará definida por certezas ideológicas, sino por competencia real entre potencias, por seguridad energética y por decisiones nacionales más autónomas.

    La estabilidad no se importa; se fabrica. Y en tiempos de reconfiguración global, los países que comprendan esta realidad actuarán con mayor serenidad que aquellos que crean que el antiguo orden regresará intacto.

    Victor Grimaldi Céspedes

    Victor Grimaldi Céspedes

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