El pensó que era una hernia discal, “algo muy común en los pesistas” pero el dolor se intensificó a un grado casi insoportable y hubo que llevarlo de emergencia a un hospital en Miami e intervenir quirúrgicamente.

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El deporte dominicano tiene muchas historias de resiliencia y algunas de ellas son verdaderamente fuente de inspiración para mucha gente joven que quiere iniciar en la práctica de una disciplina deportiva.

Pero hay una historia particular que puso en peligro la vida del hoy medallista olímpico en Tokio, Zacarías Bonnat.

En el año 2017, siendo Zacarías un novato fue a su primer campeonato panamericano en la ciudad de Miami, Estados Unidos (era la primera vez que viajaba fuera del país) y en plena práctica del evento en el mismo día de su competencia, el dominicano empezó a sentir un fuerte dolor abdominal.

El pensó que era unahernia discal, “algo muy común en los pesistas” pero el dolor se intensificó a un grado casi insoportable y hubo que llevarlo de emergencia a un hospital en Miami e intervenir quirúrgicamente.

El resultado del pronóstico no era alentador, poseía una condición denominada: Divertículo de Meckel, una condición que se presenta como una bolsa en la pared de la parte inferior del intestino delgado que está presente al nacer (congénito) y puede contener tejido similar al del estómago o del páncreas.

“Hay casos de atletas que se intoxican por ciertos alimentos y no pueden competir. Pero qué se te perfore un intestino y que te operen en un país que no es el tuyo y lejos de tu familia es muy difícil, dijo Bonnat a Noticias SIN.

“Yo pensé en esos días que ya que no iba a poder seguir levantando pesas y que mi sueño se derrumba”, agregó el nativo de Bayaguana con ojos lagrimosos.

“Yo era como el novato del año en ese entonces y venía con muy buenas expectativas en ese campeonato panamericano, porque tenía buenas marcas y la posibilidad de la medalla de oro.

"Y en mi mejor momento me pasa esto, miré arriba y dije esto no puede ser; porque me pasa esto a mí continuó diciendo el pesista

Bonnat se perdía su primera competencia importante y peor aún no sabía si iba a poder hacer lo que había soñado y todo lo que había hecho en sus últimos dos años que era seguir levantando pesas.

Su futuro se veía negro e incierto, pero la historia no termina ahí.

Al llegar al país a Bonnat se le infectó por dentro la herida y hubo que volverlo a operar de emergencia en la Plaza de la Salud.

“Los médicos me decían que no me preocupara, pero yo estaba bloqueado y pensaba que mi carrera había terminado”, siguió comentando el atleta.

Fueron meses muy largos de recuperación y con el miedo de volver a levantar una barra por temor a lastimarse de nuevo.

Pero fue tan rápida la recuperación, que Zacarías fue incluido en el equipo de pesas para los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla en el 2018, un año después de su terrible condición.

Por el talento y el buen proceso de recuperación, Bonnat se vistió de oro al conquistar la presea dorada en arranque en la categoría de los 81 kilogramos en levantamiento de pesas masculino en Barranquilla.

Bonnat, también sumó una medalla de bronce a su actuación en envión, al levantar un total de 193 kilos.

Había logrado dos medallas para su país, un año después de someterse a dos operaciones intestinales.

Zacarías volvió a tener un resultado positivo en un evento de más nivel, ya que ganó la medalla de plata en los Juegos Panamericanos de Lima, Perú.

Hoy el dominicano ve como su futuro colgó de un hilo, estuvo a punto de alejarse de lo que amaba por una cuestión de salud y de su vida, pero siguió adelante y el pasado sábado hizo historia al convertirse en el primer atleta de halterofilia  que consigue una medalla olímpica para la República Dominicana.